Editorial ::: CAUCASUS NEWS ::: Marzo 2011
26/02/2011
La situación de muchos de países del norte de África que ahora se levantan contra sus violentos y corruptos gobiernos es muy parecida a la que viven en el Cáucaso Norte. Cuando el hartazgo pueda más que el miedo, ellos podrán ser los siguientes.
¿Cuál es el límite de lo tolerable para la ciudadanía rusa?, ¿y para los habitantes del Cáucaso Norte? La pregunta vuelve a ser actual a la luz de los acontecimientos en el norte de África. Regímenes de dudosa legitimidad basados en redes clientelares, corrupción generalizada, represión y ausencia de representación ciudadana en la vida política del país han mostrado su debilidad en las últimas semanas... y lo siguen haciendo.
Quizás convenga recordar la clásica afirmación de que no hay dos períodos históricos exactamente iguales, pero tampoco dos completamente diferentes. Quizás esta máxima sea aplicable a los regímenes autoritarios. Podríamos, qué duda cabe, establecer diferencias y semejanzas de peso entre los problemas estructurales que sufren países como Egipto y Rusia o áreas geográficas como el Magreb o el Cáucaso Norte. Quedémonos con una de las similitudes. En momentos de crisis política o de manifestaciones populares de descontento, la represión ha sido la respuesta recurrente. Es en esos momentos cuando los regímenes autoritarios suelen mostrar el miedo del autócrata a su pueblo. La mano dura como única salida. Pero este estado de cosas, aunque está claro que puede perdurar décadas... no es eterno. Cuando el hartazgo llega a la náusea y se traduce en movilización, el miedo a la represión deja de ser paralizante.
Lo que hemos aprendido en estos meses es que esto también ocurre en países cuyas economías están basadas en la venta de sus recursos naturales y cuyos regímenes, vistos como el mal menor, han sido apoyados internacionalmente.
Pero lo cierto es que, en estos meses, por la mente de más de un presidente, e incluso puede que algún primer ministro, habrá pasado el refrán de “cuando las barbas de tu vecino veas cortar... pon las tuyas a remojar”.